Reflexiones sobre el futuro de Calorcope:

 

Por SERGIO ALVAREZ .

 

Ejercer de adivino prediciendo el futuro de una institución como
Calorcope no es fácil, y más para el que no ejerce ni tiene cualidades como  tal. Pero conociendo su historia, y ante la celebración de sus treinta años de  existencia como cooperativa, y para participar modestamente en su desarrollo,
me gustaría, con permiso de ustedes, divagar re flexionando sobre el futuro de  Calorcope.
 
 
La permanencia en el tiempo de nuestra cooperativa está asegurada, en tanto que  su existencia futura no está ligada directamente a sus socios beneficiarios,
sino a sus viviendas. Se podría decir que los verdaderos socios son éstas,  pasivas, pero con independencia de sus actuales o futuros propietarios,  inseparables de la cooperativa, los unos de las otras. Tal es así, que desde su
constitución y por mandato estatutario, para poder pertenecer a la cooperativa  se tiene que ser propietario de una vivienda acogida en su red de suministro de  energía.
  
No es predecible a corto plazo, ni creo que a largo, el cambio de modo de vida  de la población en cuanto a su hábitat. Bien en vertical u horizontal, se  necesitan viviendas para las futuras poblaciones. En cambio, sí es predecible
la modificación del sistema de conducción de la energía calorífica, transmitida  por medio del agua, cambiando ésta por otro fluido conductor, rentable, y menos
necesario y escaso que ésta.
  
Sin grandes esfuerzos adivinatorios, por tanto podemos predecir, asegurar más  bien, el cambio de combustible que se usará para obtenerla energía calorífica
que utilizamos. En los treinta años de existencia de la cooperativa, el consumo  de combustibles derivados del petróleo no sufrió más cambio que los inducidos  por las presiones medioambientales y que supusieron, rebaja primero, y
eliminación más tarde, de las emisiones de azufre, metales pesados y elementos  volátiles nocivos. Cambios importantes, pero que no significaron el cambio de  combustible.
  
La aparición del gas natural y su comercialización, supuso un gran cambio:  Teníamos un combustible menos contaminante, y con virtudes y defectos por todos
conocidos; principalmente, que se trata de un combustible fósil dañino para el  medio ambiente, por la emisión de los gases resultantes de la combustión. Es  predecible que, en un futuro no muy lejano, el uso de combustibles fósiles será
un recuerdo del pasado, sobre todo en instalaciones del tipo de la nuestra y en  todo tipo de producción de energía.

 

La utilización de la energía solar como generadora de electricidad
o agua caliente es de sobra conocida, y con los recientes avances en materiales, rentable. En parecido estado se encuentra la llamada energía eólica.

 

La esperanza de disponer de una energía inagotable, limpia, sin
residuos ni contaminación y barata, es un sueño que ya se vislumbra. Me refiero  a la producción de energía mediante la «fusión nuclear » (no confundir con la  «fisión», altamente peligrosa por, entre otras, sus residuos, que perduran  décadas).
  
El sueño de reproducir el poder energético del Sol no es divagar, sino pensar  ya en un futuro que se vislumbra y que sin ninguna duda, significa el gran  cambio de nuestra sociedad.

 

Sólo pensad lo que supone nuestra
dependencia de la energía, su consumo exponencial en una sociedad que depende y  que la necesita para su progreso: Un sueño el disponer de una energía barata,
limpia y, lo más importante, inagotable.
  
Nuestra cooperativa, consciente de esto, piensa que el momento de mirar al  futuro ya está aquí. No tenemos que esperar sentados al futuro; ya se estudia
la viabilidad de acometer la instalación de un sistema de paneles solares para  producir energía calorífica(calentando agua). Su fin: conseguir un ahorro de
combustible en cantidad importante, que además de reducir costos, suponga una
colaboración activa para conseguir una ciudad más limpia y saludable.
 
¿Qué tipo de combustible utilizaremos en un futuro? En nuestra instalación  generadora de calor, con gran probabilidad, la energía eléctrica, bien de  origen solar, bien de fusión nuclear, o bien la combinación de ambas.
  
Recapitulando, querido amigo: El futuro de nuestra cooperativa está asegurado,  sin más cambios que los generacionales y los que las nuevas tecnologías nos
deparen. Y cuando, dentro de poco, celebremos nuestro centenario, ya
divagaremos de nuevo sobre si acertamos en nuestras predicciones, o si hacemos  otras nuevas, ¿Por qué no, querido amigo?.